Mientras la hierba vaya cubriendo campos de melancolía con el rasgo de la esfinge perdida voy a reclamar primaveras de brazos extendidos hacia el íntimo espacio del vegetal que crece más allá de la lumbre donde perece la luna con hombres que sigan de pie entretenidos en la corriente ardiente de los destinos mudos
Quizás los pájaros espectadores resueltos durante un tiempo sereno de amor ensanchen el vuelo del oxidado platillo de seda verde y puedan devorar el mundo de animales mezquinos para vaciar los sueños sobre el hueco natural del fruto en su redondez madura.