Vergel feraz coronado de volcanes bajo un cielo bruñido con arrebol donde se siente la fuerza de titanes que lucharon por la raza bajo el sol.
Grandiosa tierra bañada por dos mares donde crecen las semillas de hermandad, donde vuelan las gaviotas a otros lares entre brisas de concordia y libertad.
En la oscura noche de domo angelino se ven las estrellas cual luz de un farol alumbrando la senda al buen peregrino hasta que descienda tranquilo al seol.
Entre azules pliegues de honrosa bandera se guardan legados de honor y de paz del pueblo valiente que con arma fiera defendió a la patria con garra sin par.
El escudo muestra los rifles de gloria, espadas en cruz cual señal del honor, tiara de laurel símbolo de victoria y un quetzal osado sin ningún temor.
¡Oh, tierra grandiosa de alma diamantina! que alumbra cual faro con arte inmortal tan solo quisiera que no sienta espina y al mundo destelle su luz cultural.