Bajo el lema conocido de: Unión, Paz y Libertad se refugia el gran paraíso llamado El Salvador donde florecen anhelos de patria con equidad en vergeles tropicales cultivados con amor.
Allí se radicó la envidia, el temor y la venganza entre un pueblo valeroso que tuvo la inteligencia de sembrar nobles semillas con ilusión y esperanza para encontrar la concordia, la unión y la convivencia.
Hoy se embriagan los sentidos con efluvios de cafetos, en los poblados y en campos donde reinó la violencia, con la pasión altruista de instruir a los analfabetos para que fulgure la paz en corazón y en conciencia.
¡Oh Salvador ingenioso y de mujeres hermosas! que demuestran alegría con su gracia y su dulzura en jardines encantados como si fueran las rosas que retienen a los hombres con afecto y con ternura.
Yo quisiera que esas noches de tempestad y amargura jamás vuelvan a esa tierra de poetas y escritores; que brille siempre en el cielo la luna con su blancura para señalar caminos al pueblo sin más dolores