Bajo cielo azul, en un edén dormido, reposan ruinas del poderoso imperio que vivió grandeza con amor sentido entre las sombras de honor y de misterio.
Aquí los mayas con la belleza suma plasmaron para el mundo la gran cultura y mostraron que Copán es noble cuna de lunarios, de pintura y de escritura.
En escala con peldaños hacia el cielo están huellas de nativos esculpidas en jeroglíficos pintados con gran celo y con sueño de la gloria prometida.
En pirámides, en templos y santuarios revolotean los sueños con gran fuerza de a quel pueblo que creyó en sus idearios bajo lampos de poder y de grandeza.
Por praderas pasean almas de artistas que tallaron piedras con fe e ilusión ante los ojos de ciegos y de autistas que no sienten la gran brisa de la unión.
Yo quisiera proseguir las claras huellas de los mayas que tuvieron entereza de alumbrar como la luz de las estrellas en las noches de temor y de tristeza.