Paraíso valioso de imperios codiciado por ser la arteria de vida entre dos mares donde sopla la paz en viento huracanado que llega hasta las entrañas de los Andes.
Vergel grandioso por las islas coronado, donde astros muestran belleza natural, en cielo claro por el Señor iluminado con lampos de afecto, de paz y libertad.
Jardín hermoso de plantas tropicales donde brota silvestre el amor e ilusión que perfuma la existencia de los mortales bajo nubes de concordia y de razón.
Tú eres triunfo y gloria en un mar rugiente, que amenazó las huestes de Balboa y Colón, al permitir la comunicación del continente con todo el universo, con esclusas de unión.
Tú eres la perla negra en tierra americana con nácar pigmentado de arena y corales cual símbolo sagrado de una raza humana con alma cristalina como sus manantiales.
Tu bandera hoy flamea en el cerro de Ancón cual insignia sagrada de un pueblo con honor que ama a la patria con alma y corazón bajo el domo azulado de nítido esplendor.