Con alma pura entre los barrotes oprimida por los vendavales de invasión y de violencia, una pluma empuño con la mente confundida para escribir a un pueblo que vive en inocencia, que vive muerto en la vida y con la fe perdida entre los sueños con caracteres de inconsciencia mientras los saqueadores penetran la ventana arrasando las costumbres y a la lengua hispana.
Quisiera que el arpa eolia callara sollozos de hombres y de mujeres que ven morir la Tierra, que abandonan la patria con paisajes hermosos donde miraron la luz del cielo en vez primera, donde quieren apagar para siempre los ojos en medio de jardines de amable primavera sin tener que sufrir el horror de la cruel guerra, gozando los amigos y la familia entera.
América de soles, de estrellas y luceros, que dormita entre las llamaradas de violencia, prendidas por los corruptos y los mohatreros, despierta ahora y deja ya la cruel indolencia; mira los ladrones en ciudades y potreros robando al indefenso sin ninguna clemencia y jurando ante Biblias defender la riqueza de la gente indefensa que muere en la pobreza.
Cuando miro las calles, me aterra la existencia de los enjambres humanos con mirada mustia, que corren como ríos buscando subsistencia para hijos y abuelos que esperan con angustia un mendrugo de pan y de Dios benevolencia mientras observan a tantos que plenos de astucia se enriquecen fácil comprando a menos precio los bienes de los pobres con un dinero sucio.
Entre las nubes se ve que una guerra amenaza a todos los países de la América Hispana por gigantes que quieren extender su tenaza para imponer teorías que alaban con gana engullendo la historia y secretos de una raza que vive libre cual sonido de la campana y que cree en el juicio sin emplear las armas construyendo trincheras de ideas y palabras.
¿En dónde están los hombres valerosos y nobles, como Martí o Bolívar, soñadores de unión, que entregan toda la vida y mueren como robles al pie de un estandarte y usando la razón? ¿Dónde están las mujeres amantes de los pobres que dan sombra y luz a luchadores con pasión, para alcanzar con la fe, la gloria con honores, entre velos de amor, de caricias y de flores?
¿Por qué no dejamos de sufrir tanta agonía y luchamos todos con tesón y transparencia, para ver reflejos de la luz de un nuevo día y conseguir la unión de latinos sin pendencia? Es hora de salir de la absurda fantasía arreglando entre hermanos ligeras diferencias, para llenar cielos con destellos de alegría al estrechar los brazos sin odio y sin falsía.
Es tiempo de que abramos misteriosas fronteras para así ver las luces de nuestra libertad y sembrar alegres semillas en sementeras con herramientas de amor, justicia y equidad, para gozar de la paz y amistad verdadera en caminos de unión, con honor y lealtad y sentir el orgullo de una imponente raza que con inteligencia los conflictos rechaza.