Ha llegado el tiempo en que cada lugar del planeta muere con su rezo en el universo que queda mientras un sermón caliente murmura pacífico la mascarada del infinito Ese lugar en el mundo está en todas partes y la esperanza queda gritando en la fila de salvación. He seguido a los duermen en las noches pálidas como un niño escondido en la bruma con la tristeza azul de las verbenas en una trova que lloran conmigo mientras los labios se apenan en el agujero de los paisajes Hay un tiempo y lugar antes que amanezca sobre la tierra la memoria del fuego sobre el campo de los espejos con niños sin rayuela y amores navegando hacia la muerte Este es el tiempo justo cuando destellan estaciones en los distintos hemisferios y quedan chispas en las manos para sembrar y escribir el tiempo nuevo sobre páginas sin número ni firmas donde la flor sea canto y la voz agua que corre abriendo el pecho de ciudades y las venas del río le muestren al campo por donde viajan las raíces que nutren las estaciones.