LOS AMORES DE BOLÍVAR

Mié23042014

Publicado el: 29 Abril 2011
Colombia

  LOS AMORES DE BOLÍVAR

Escritor: Silvio Vásquez Guzmán
País: Colombia

Bolívar, como todos los jóvenes ardientes
urgidos de aventuras, amor y tempestad;
a Veracruz de Méjico llegó con ardentía
y allí María Velasco, LA GUERA, lo quería
para iniciarlo en todas las lides del amar.

Fue TERESITA TORO su cariño abnegado
que llenó de esperanzas al juvenil Simón…

y juntos prometieron amarse hasta la muerte,
pero este amor fue corto, fugaz y evanescente,
pues la parca implacable, con Teresa acabó.

MARÍA LUISA DE PARMA la madre de Fernando,
ninfómana insaciable, atrapó al buen Simón
y a éste le sobraba juventud y jarana
para darle los gustos que a ella le faltaban;
después batió a  su HIJO con toda su nación.

Ansiando hallar cordura, Bolívar despechado,
llegó al París soñado, buscando protección…
y allí encontró a la bella mujer de su ternura,
quien le sirvió de amante, de amiga y de pilar;
esa fue, nadie menos, que su prima lejana,
con aires de princesa: doña FANNY VILLARS

La bella MILANESA, quien decidió su suerte
al no aceptar los finos requiebros del “Don Juan”
prefirió con ternura tener al novelista
de apellido Manzini, sin querer a Simón.

Una gema antillana fue doña LUISA CROBER:
una morena clara de excitante fulgor,
por aliviar las penas de Bolívar el grande
fue salvada la vida del Simón admirable …
y se perdió la vida de Felix Amestoy.

Una perla preciosa, se encontró en el camino,
rondando el Magdalena, era ANITA LENOIT,
fue un amor tan intenso, fugaz y candoroso,
con visos de tragedia, con celos ardorosos,
que el General Bolívar tuvo que desechar.

De la Cruz, Juana Eduarda, de Magangué vecina,
atrapó con sus redes al buen Libertador;
después de nueve meses, ésta dio a luz un hijo
y haciendo bien las cuentas, con cálculo preciso,
lo acristianó en la iglesia cual hijo de Simón.

Bolívar en sus locas, sensuales aventuras
amó a JUANA PASTRANO, campesina gentil,
de Mérida a Capacho, trazaron una ruta,
para la dulce fruta que el prócer disfrutó;
más tarde preguntóla, pero su suegra astuta,
por amor a su niña, con argucia, ocultó.

La SOUBLETTE  ISABEL, era esbelta y muy blanca,
de azules ojos tiernos y porte señorial,
fue mujer recatada, con actitud discreta.
Lo amó como a su patria, pero su alma veleta
la desposó con otro, dejando al General.

JOSEFINA MADRID coronó en “San Francisco”
las sienes siderales del genial don Simón;
“PEPITA”, de ojos negros, de tez morena clara,
de labios excitantes y carácter mordaz,
fue fiel al hombre grande y por seguir su ruta
en los agrestes llanos la muerte coronó.

El Rincón de los Toros, dos veces fue testigo
de que salvó la vida Simón el gran señor:
La primera, llegaron los bravos Chapetones,
creyéndolo dormido, a matarlo a traición,
mas él, estaba intrépido con una mulatica
quien le salvó la vida, regalándole amor.

La segunda, en Los Toros, fue un matón Renovales,
capitán por más señas, militar español,
quien halló dos hamacas, una de ellas vacía,
y pensó que el durmiente fuera Simón Bolívar
y al coronel Garrido lo fulminó en su acción.
mientras él se salvaba, por estar protegido,
en brazos de una bella mujer de su afición.

Era Madam Valdés, señora irrefrenable,
esposa  distinguida del coronel Valdés,
quiso tanto a su héroe, que a su esposo entrañable,
lo compensó con creces, brindándole calor,
pues logró que Bolívar lo hiciera comandante
del fortín de La Guaira, por camuflar su error.

Doña ASUNCIÓN JIMÉNEZ, en ISLA MARGARITA,
impidió que Bolívar visitara ASUNCIÓN,
ya que en cubierta muelle de un bergantín de guerra,
escrutó los paisajes y calentó la hoguera
para incendiar el alma  del buen Libertador.

Fue BERNARDINA IBÁÑEZ, la mujer“MELINDROSA”
quien coronó a Bolívar después de Boyacá,
y en un baile de gala, de amor le dio señales
y abrió zanjas profundas entre los oficiales,
pero a Bolívar nunca lo quiso consolar.

PAULINA GARCÍA, una esbelta trigueña,
de pelo lacio y negro, palmireña genial,
sacó a Simón Bolívar de casa de Becerra
y con argucia suma, con actitud suprema
se lo llevó a la suya por gran “seguridad”.

JAVIERA MOORE danzaba con vivo desparpajo
en Popayán sublime, festivo y colonial,
Bolívar encontrola genial y danzarina;
disfrutaron la noche con actitud felina
y tan sólo un pañuelo le pudo regalar.

Doña Luisa Ramírez en San Antonio un día,
perdió a su esposo entonces y a su hijo también;
amó tanto a la patria que le entregó a Bolívar,
parte de sus finanzas y su vida y su ser;
y cuando fue agredida por viles chapetones,
huyó como los grandes dejando sus pendones,
y se llevó tan sólo su imagen del ayer.

María Joaquina Costas, esposa de Quintana,
general argentino de gran reputación,
supo salvar la vida del noble Caraqueño,
dando nombres precisos de un grupo chapetón;
ella ciñó sus sienes, en nombre de Bolivia,
corona que Bolívar a Córdoba entregó.

MANOLITA MADROÑO, una hija de Huaylas,
quien después de Ayacucho lo pudo coronar,
con sus vivaces ojos y boquita de fresa
pensó que iba llegando su reino de princesa,
y espantó a “LAS ETCÉTERAS” de su buen General.

JOAQUINA GARAYCOA, en Guayaquil,  un día
despertó hacia  Bolívar un platónico amor…
y el hombre de la guerra, el genio de la gloria,
quien  siempre tuvo a flote la sed de la victoria,
se enamoró tan sólo con férvido candor.

Y AURORA, la de Cuenca, sin apellidos claros,
fue besada en la frente por el Libertador
y se sintió por eso, la dueña de Bolívar
y éste que siempre amaba las fresas con almíbar
disfrutó de las mieles que Aurora le ofrendó.

Benedicta Nadal, la bella “Boliviana”
quien llegó a Chuquisaca, por el buen General,
después de que él  partiera, sintiéndose solita,
al capitán Herrera lo supo desposar.

Era la AURORA PARDO una linda Española,
quien sin saber quien era bailó con don Simón,
habló mal del Patriota, pero éste le hizo halagos,
y cuando supo en serio que lo tenía en sus brazos,
pensó “que viva España” pero éste es mi Señor.

Una gringa divina, que conoció en Callao,
en la Goleta Insignia, era JEANNETTE HART,
se amaron con locura y produjeron celos
entre Manuela  Sáenz la reina de desvelos
y un coronel altivo llamado Percival

Era Isabel de Oro la meretriz preciosa,
quien a Simón Bolívar lo quiso conquistar.
En el Quito de entonces, le montó cacería
y un anillo del dedo, de un pie, con picardía,
se lo entregó en prepago de amor y de amistad;
más tarde ella fue a Lima, pero Manuela Sáenz,
que captaba las zorras con gran velocidad,
hizo un pago al prepago, enviándole una joya,
cortándole el camino a la mujer fatal.

Fue FRANCISCA SUBIAGA, “PANCHITA” de Gamarra,
quien sin ningún escrúpulo enamoró a Simón…
y dejó un brazalete como prueba palpable,
que su capricho intenso de amor irrefrenable,
metería en problemas a su Libertador.

Teresa ariztiguieta, de luz republicana,
apoyó al fiel Guerrero con toda su ansiedad,
sicóloga entrañable, de acciones muy sociales,
copartidaria fértil en sus actividades,
pasó como la sombra, sin gran profundidad.

Balvina Gómez Santos del Socorro vecina,
en un baile de gala su pañuelo robó
y esta fue una reliquia con que enjugó sus sueños,
la guardó para siempre y a sus nietos pequeños,
con sus lánguidas manos mostraba con fervor.

Y Concepción María, Hernández de apellido
Fue nacida en Pinchote, del Socorro también,
la llamaban Conchita y su esplendor de diosa
enloqueció a Bolívar quien la pidió de esposa,
pero ella humildemente la oferta rehusó.

Rita Franco una hermosa de castidad probada
fue seguida con ansias, en Puente Nacional
por don Simón Bolívar seductor incansable,
pero Rita que amaba su virtud inefable
burló con hidalguía  la acción del General.
 
Nieves Bonilla, hermosa, adoraba a Bolívar
y se dio a la tarea de seguirlo con fe,
Bucaramanga entonces  fue su primera cita
para bailar al héroe y siguió en su conspicua
asechanza hasta Cúcuta y bailarlo otra vez.

Fue Delfina Guardiola fiel hija de Angostura
quien se atrevió con rabia despreciar a Simón
y él que no soportaba ultrajes de ninguna,
una ventana abierta sirvió de coyuntura
para mostrarle a ella que él era su varón.

Un amor inocente, fue Maruja Locarno,
desde los cinco añitos lo amó con ansiedad,
lo amó en todos sus triunfos  pero más en sus penas…
y flores, con su padre, le llevó hasta el final.

Así fueron pasando mujeres en su historia,
que hicieron menos cruento su diario batallar.
Más de treinta mujeres lucharon por la gloria
del Padre de la patria, del Rey de la victoria,
dejando bella  estela de luz crepuscular.
 
Un capítulo aparte, fue MANUELITA SÁENZ,
una mujer con alma, con cuerpo y corazón,
ella fue de la patria , guardián de sus secretos;
ella fue con su espada paradigma perfecto
y ella fue de Bolívar su más sincero amor.

Doña MANUELA SÁENZ pasó como una brisa
refrescando las sienes del gran Libertador;
ella fue su “edecana”, su confidente amiga;
ella le dio sus ángeles…y le brindó su vida,
pero la patria, enferma, le pagó con traición.

 
Bogotá, abril de 2010

VISITA LA BIOGRAFÍA DEL ESCRITOR SILVIO VáSQUEZ GUZMáN

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Publicado en Poemas última modificación el 29 Abril 2011
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